La mejorana hierba medicinal

La mejorana de los huertos conventuales

 

 

Marduix 1

El éxito editorial de los libros sobre tradiciones terapéuticas populares sobre los capuchinos y las hierbas medicinales, especialmente el titulado Pócimas de capuchino, ha suscitado un inesperado eco mediático que ha contribuido enormemente a recuperar el interés por las antiguas tradiciones terapéuticas conventuales y monásticas. Los frailes capuchinos, seguidores de la vida y ejemplos de San Francisco de Asís († 1226) patrón de los ecologistas, son unos religiosos fruto del franciscanismo reformado que llegaron a Sarriá (Barcelona) en el ya muy lejano año 1578. Estos frailes han cultivado desde antiguo en sus huertas, con esfuerzo y perseverancia, hierbas aromáticas y medicinales para uso terapéutico y gastronómico.

Algunas de estas plantas medicinales cultivadas por los capuchinos gozan de una doble aplicación, ya que tanto son útiles en la medicina como en la cocina; por ejemplo, la mejorana (lat., Origanum majorana; cat., marduix), “el gran orégano» o el orégano mayor, que es una hierba muy olorosa usada para la cocina conventual para perfumar la sopa, el guisado de las habas, el pescado hervido y, especialmente, la carne cocinada con ocasión de la celebración en la mesa de las grandes fiestas litúrgicas.

La mejorana es una hierba medicinal con flores blanquecinas de olor intenso que en la antigüedad se había utilizado en la fabricación de la cerveza hasta que fue desplazada por el lúpulo. Pero, sobre todo la mejorana fue empleada por los frailes en las tareas de apicultura para extraer la miel y para desinfectar las colmenas e, incluso, como analgésico y antiinflamatorio. Mientras que el poleo o hierba de San Ponce los frailes y los agricultores la empleaban para hacer fumigaciones para expulsar los parásitos (particularmente pulgas y chinches).

El año 1751 el religioso capuchino fray Jacinto de Sarriá, muy experto en medicina popular, escribió que: «La Mejorana se aplica a cualquier medicina para aquietar dolores, y con los parches emolientes resuelve los cardenales; y es muy buena contra los enfriamientos de la cabeza, y produce grandes y perfumados olores «; (De algunas hierbas, f. 160). También los antiguos frailes usaron la mejorana para aliviar las molestias del dolor de oído: «Tomarás una porción de mejorana y otra de tocino y aceite; lo harás fundir y lo pondrás en la oreja; (Recetario de los capuchinos de Barcelona, ​​s. d.).

En cuanto al eco de esta hierba medicinal en el refranero y la sabiduría popular, los ermitaños, que eran muy observadores de los procesos de la naturaleza, al comenzar la primavera solían decir que: En marzo la mejorana ya asoma, para señalar que las plantas medicinales ya empezaban a florecer. Por otra parte, los agricultores y pastores para mostrar que desconfiaban de alguien, decían haciendo un poco de cantinela: Ya te conozco hierbecilla, que te llamas mejorana …

Fray Valentí Serra de Manresa
Archivero de los capuchinos

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