LA MALVA ABLANDA LA TOS

Remedios del Ermitaño

 

La malva ablanda y calma la tos

 

Malva 2

La malva (lat., Malva silvestris) es una planta medicinal que crece de forma espontánea en todo tipo de terrenos, especialmente en los páramos y en lugares silvestres relativamente húmedos. Los antiguos afirmaban que la malva vera (o real, lat. Althaea rosea) es una planta medicinal omni morbia, es decir, ¡que lo cura todo!

La acción de la malva es ligeramente laxante y, sobre todo, ayuda a ablandar la tos seca. Según la tradición terapéutica de los capuchinos, la hoja de malva tomada en infusión también atenúa el ardor de orina, y la flor de la malva, aplicada externamente, es un excelente antiinflamatorio, especialmente apto para las picaduras de avispa y de abeja. La flor de la malva formó parte de la famosa “tisana de las cuatro flores”, siendo muy eficaz su aplicación para ayudar a expectorar y superar las enfermedades asmáticas y los ataques fuertes de tos.

La malva vera y el malvavisco (lat., Althaea officinalis) son usadas de manera ininterrumpida desde la Edad de Piedra como expectorantes, ya que de la raíz seca y pelada se ha hecho secularmente una decocción excelente contra la tos y, también, con las hojas de la malva y del malvavisco se han elaborado excelentes pociones para gargarismos y enjuagues cuando hay afecciones en la garganta y en la boca.

En la medicina popular el malvavisco se ha aplicado en forma de cataplasmas para atenuar las inflamaciones de la piel y, bebido en infusión, se ha mostrado bastante eficaz en algunos casos de inflamación de los riñones y en casos de diarreas, tal como lo indicó fray Jacinto de Sarrià († 1778) durante su estancia en el convento de Vilanova de Cubelles, señalando que: «El decocto de malva, dado a beber caliente, atenúa el ardor de orina y de los riñones, y bebido con miel ablanda el pecho, y conviene mucho se ponga a los parches, para que mitigue el dolor» (De algunas herbas, f. 138).

Los capuchinos del barcelonés convento de Santa Madrona, por su parte, se sirvieron de la malva para combatir el dolor de oído y, también, como poderoso expectorante: «Sus flores se emplean bebidas en tisana, y son sudoríferas y emolientes, y también se utilizan sobre vapores o vahos, en baños para combatir las enfermedades de los oídos. Sobre flores entran en la composición de las llamadas flores cordiales. La flor de malva, especialmente la negra, usada en infusión, cura los males de la garganta y resuelve las mucosidades del pecho. De ordinario la malva se usa mezclada con el verbasco o gordolobo» (Pócimas de Capuchino, 61).

Fr. Valentí Serra de Manresa,
es religioso capuchino y colaborador de fray Ramón, el Ermitaño de los Pirineos