Infusiones de té y
ancas de rana

Tradiciones gastronómicas

Publicado en Cataluña Cristiana el domingo 6 de agosto de 2017.

INFUSIONES DE TÉ Y ANCAS DE RANA

 

Cuando en 2015, hace ahora un par de años, publiqué el libro Cocinar en tiempos de crisis (reeditado en 2016), los medios de comunicación se fijaron en algunas de las recetas más peculiares o curiosas, como la manera frailuna de preparar unas sabrosas «albóndigas de ancas de rana». Los antiguos frailes señalaban que las ranas «tenen lo llom vert, ab clapas negras que aumentan ab ledat; la panxa blanca y las potas quasi lo doble més llargas quel cos». Para los seguidores de esta sección veraniega de Tradiciones gastronómicas, quiero ofreceros ahora una curiosa receta para guisar ranas a la capuchina, y que encontramos escrita en un estilo bastante arcaico: «Hauràs de pescar las granotas a últims distiu, abans de lo aparellament. Després de rentar-las bé ab aigua tèbia, tallarás las potas ab las ancas, que aquestas són gelatinoses y molt gustoses. Aquestas anquetas has de presentar-las en lo refectori fregidas ab taronja amarga y assaonades bé de sal y pebre. Prô tingas present que també podrás fer ab la carn dellas unes bones y sabroses mandonguilles, si els llevas los ossets y picant bé las potas y las ancas assaonant-las ab totas las espècias. A la massa hi posarás un poch de pa ratllat, rovells dous cru y algo de sal. També tindrás a punt such de cigrons y llard, luego en farás las mandonguilles de granota, que abans de servir-les als religiosos las has de quallar ab rovell dou y agre de llimona. Fetas així agraden molt als frares, perqué són una menja molt delicada y sanitosa» (Receptari, s. f.). Actualmente, las ancas de rana guisadas (¡y más aún las albondiguillas de rana!), son una rareza gastronómica —ciertamente, un plato un poco muy exótico—, pero es enormemente apreciado por los amantes de la buena mesa.

En cuanto al té (lat., Thea sinensis), es una poción que suele apetecer tomar una taza después de una comida con albondiguillas de ancas de rana. Con el paso de los años, poco a poco, la bebida del té ha ido introduciéndose en los países occidentales como alternativa al café. La infusión de té goza de numerosas propiedades terapéuticas, según la variedad infusionada. Por ejemplo, el té verde tiene propiedades antioxidantes y contribuye a evitar el envejecimiento prematuro de los tejidos del organismo; el té negro es un poderoso diurético y mejora la respiración, mientras que el té blanco ayuda a reducir los niveles de colesterol. Asimismo, la poción más digestiva es el té rojo, agraciado con una gran capacidad de reducir las grasas y, finalmente, está el llamado té «azul», que puede ayudar a prevenir el riesgo de un infarto. Los antiguos capuchinos, sin embargo, solían hacer las infusiones y las «cocciones» con Té de roca (lat., Jasonia glutinosa), que es una planta muy apta para atenuar el dolor de barriga y promover una buena digestión, especialmente tras las comidas un poco fuertes… En el próximo artículo quiero hablaros, si Dios quiere, de los nabos y las patatas en la cocina capuchina.

Fray Valentí Serra de Manresa,

archivero de los capuchinos