Estofado festivo de buey

Los guisos del Ermitaño 

Estofado festivo de carne de buey

En los conventos y monasterios la abstinencia y los días penitenciales solían ser muy frecuentes hasta poco tiempo, antes de las reformas introducidas a raíz del Concilio Vaticano II. Así, en tiempos pretéritos, cuando había alguna fiesta destacada, a los religiosos se les ofrecía carne de buey estofada; un plato propio de frailes porque al ser saciante llenaba pronto.

Este estofado se elaboraba de la siguiente manera: «En una cazuela de barro bien untada de lardo, harás sofreír cebolla rallada, a la que añadirás, a su vez, la sal, la pimienta y una cabeza de ajos picados, media docena de alcachofas de las más tiernas (si aún tienes en el huerto) y la carne de buey troceada. Después de darle unas cuantas vueltas añadirás una buena medida de vino tinto, que sea un poco fuerte y, con la cazuela tapada, lo haces reducir a fuego lento hasta que la carne quede bien tierna. Antes de servirlo en el refectorio, pones por encima pimiento cortado a tiras y algún tomate troceado, sin las semillas, y lo afinarás con algo de caldo para cubrir el guiso. Lo vuelves al fuego, y después de hacer «chup, chup» un poco más de un cuarto, lo servirás en el refectorio en día de fiesta».

Fray Ramón, el ermitaño de los Pirineos y fray Valentí Serra, el archivero de los capuchinos, os invitamos a hacer fiesta casera preparando este guiso, tan sabroso, de buey estofado. ¡Buen provecho a todos!

Fray Valentí Serra de Manresa, capuchino.


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