El espárrago y sus variedades

La huerta del Ermitaño

 

Una hortaliza con múltiples propiedades

La esparraguera (lat., Asparagus officinalis) es una de las plantas llamadas «oficinales», es decir, aquellas que entran en los preparados farmacéuticos. Es en la raíz de la esparraguera donde hallamos los principales principios activos de esta hortaliza, tan medicinal y tan popular, que ya fue conocida por los antiguos egipcios y griegos por sus notables y eficientes propiedades diuréticas.

En las huertas se cultivan espárragos de diversas variedades, si bien los amantes de la buena mesa prefieren los silvestres, especialmente los espárragos que se hacen en los matorrales y  que combinan muy bien con la tortilla de huevo dado su sabor algo amargo. También es muy estimado en la gastronomía el espárrago blanco, cultivado en huertos, una hortaliza muy carnosa al gusto del paladar y agraciada con una textura suave que la capacita para ser confitada. Sin embargo, en los mercados suele abundar el espárrago verde, que se puede comer hervido, frito o bien asado a la plancha. El espárrago es un manjar ideal para poder disfrutar de buenas digestiones y, gracias a los niveles de potasio que contiene, impide los calambres musculares, especialmente en las extremidades.

La raíz de la esparraguera forma parte del famoso jarabe diurético llamado de “las cinco raíces”, donde se combina la raíz del hinojo, perejil, apio, rusco y esparraguera. Esta pócima es utilizada en la medicina popular para combatir la retención de orina. Los antiguos frailes señalaron que de la esparraguera: «Se emplea la raíz en cocimiento con las puntas y brotes de la planta, y se prepara un sedante para el corazón. Se prescribe en las hidropesías, palpitaciones cardíacas, catarros bronquiales y tisis pulmonar. La raíz se emplea en la ictericia y en la obstrucción intestinal y afecciones de las vías urinarias. El rizoma entra en el jarabe de las cinco raíces» (BHC, Pócimas de capuchino, 54). En efecto, como el espárrago tiene un alto contenido de asparagina, y esto lo convierte en un poderoso diurético. Recientemente, también se han puesto de relieve las propiedades antiinflamatorias del espárrago, además de su peculiar utilización para los problemas de pecho y para calmar la tos, ya que produce un efecto sedativo que calma las palpitaciones y puede normalizar las funciones respiratorias.

A propósito de las numerosas propiedades medicinales de la esparraguera, fray Jacinto de Sarrià en 1751 ya escribió que: «La raíz de esparraguera cocida con vino o vinagre mitiga el dolor de los miembros dislocados, y las cabezuelas remojadas con vino blanco curan el dolor de riñón» (BHC, De algunas hierbas, f. 140). Algunos estudios recientes han puesto de manifiesto que el espárrago goza de propiedades antibacterianas y antiinflamatorias y, al mismo tiempo, es muy rico en vitamina B (que contribuye al correcto funcionamiento del sistema digestivo) y en vitamina A (que ayuda a la absorción del hierro los alimentos). Además, el espárrago contiene azufre y esto facilita la depuración del hígado.

Fray Valentí Serra de Manresa,
es religioso capuchino y colaborador del Calendario del Ermitaño de los Pirineos