El romero, contra la tos

 

Remedios del Ermitaño

El romero es muy útil contra la tos

 

Flor de Farigola

Después de tratar algunas de las hierbas medicinales que gozan de más tradición en los conventos -la mejorana y la salvia-, en este tercer artículo deseo presentar las propiedades del romero (lat., Rosmarinus officinalis; cat. Romaní) que, según una descripción aportada el año 1751 por el capuchino fray Jacinto de Sarriá, «El romero, es caliente y seco. Su infusión es muy buena contra la tos en catarros fuertes; su humo preserva la casa de corruptela y purifica los aires contra la peste y ahuyenta las serpientes»; (De algunas hierbas, f. 162). Es decir, que esta planta, tan común en las huertas conventuales de los frailes -y de tan fácil identificación en los bosques y páramos de todo el espacio mediterráneo- goza de estas propiedades, siendo especialmente útil para ablandar la tos intensa.

El romero es una planta de las llamadas oficinales y se identifica por sus  «hojas estrechas y por sus flores azuladas, siendo muy aromática, útil y medicinal», escribieron los antiguos frailes. En la tradición médica seguida por los hijos de San Francisco de Asís († 1226) hay una constante utilización del romero para la elaboración de los bálsamos antiinflamatorios como, por ejemplo, el bálsamo llamado de San Diego, atribuido a San Diego de Alcalá († 1463), fraile menor que aplicó con gran aceptación popular, las artes curativas de los frailes en beneficio de los estamentos más pobres de la sociedad hispana.

La utilización del romero silvestre era imprescindible para una correcta elaboración de la Ratafía (aguardiente) astringente de los frailes que, según las indicaciones de un antiguo formulario, para hacerla era necesario: «Tomar aguardiente con infusión de romero y ajenjo, y por porrón [=un litro] poner una libra de azúcar, media nuez moscada, tres claveles de mirto y un trocito de canela». Esta infusión  se debía dejar reposar dentro de una garrafa tapada y puesta al sol y sereno, porque el calor del sol estimula todos los principios activos.

En el próximo artículo, si Dios quiere, trataré a propósito del Serpillo (o serpol) y de sus propiedades medicinales, puesto que el serpillo es una de las plantas más preferidas de Fray Ramón, el célebre ermitaño de los Pirineos.

Fray Valentí Serra de Manresa
Archivero de los capuchinos