El chocolate es muy nutritivo

Los guisos del Ermitaño

El chocolate es muy nutritivo

                                

Xocolata troç

Durante el siglo XVIII el chocolate, después de numerosas polémicas contrarias a su introducción en los refectorios, empezó a formar parte de la alimentación conventual puesto que se trata de un manjar muy sabroso y nutritivo, elaborado a partir de la combinación de cacao y azúcar molidos, donde se suele añadir, a guisa de aromatizantes, algo de vainilla y canela. El cacao (lat., Theobroma cacao) es un pequeño árbol originario del trópico americano, con hojas perennes y con flores rojas productoras de una fruta del tamaño de un palmo, aproximadamente, cargadas de numerosas semillas. Y estas semillas del cacao, tostadas y parcialmente fermentadas, forman la parte más importante del chocolate. Estudios recientes han puesto de relieve que el chocolate mitiga la fatiga, mejora el rendimiento físico y, sobre todo, favorece la concentración y la memoria a gracias a su alto contenido de flavonoides y, en este sentido, el chocolate amargo es mucho más beneficioso para el organismo.

Los frailes capuchinos de Cataluña, presentes en las Misiones de Trinidad y Guayana desde el siglo XVII, se mostraron como expertos conocedores de las propiedades de la quina, del café y, sobre todo, del cacao, así como también de otros productos y especias procedentes del Oriente. Cuando se produjo la exclaustración en 1835 el chocolate era ya un manjar bastante habitual en los conventos y monasterios de Cataluña tanto que, entre los frailes capuchinos, a la “chocolatera” la llamaban eufemísticamente, en su argot propio, la jaculatoria. Hay una gran diversidad de maneras de preparar el chocolate, pero fue en la ciudad de Barcelona donde los chocolateros alcanzaron un gran prestigio, pues había un modo propio de fabricarlo “a la piedra”. Este chocolate de Barcelona (con denominación de origen), fue muy apreciado por las familias acomodadas de toda Europa. En los años previos a la supresión de la vida religiosa, los frailes solían decir cotidianamente, a modo de refrán, que «¡Chocolate y sopa hervida, alargan la vida!».

Xocolata tallada

 

Fray Valentí Serra de Manresa,

Es religioso capuchino y colaborador de Fray Ramón, el Ermitaño de los Pirineos