Cultivar pimientos desde casa

El pequeño huerto del fraile

Cultivar pimientos desde casa

 

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Es relativamente fácil cultivar matas de pimientos en el huerto casero dentro de macetas, o bien plantadas en jardineras cuando no se dispone de más espacio en el patio, huerto o jardín. El  pimiento (lat., Capsicum annum) y la guindilla (lat., Capsicum frutescens) proceden del centro y sur de América y, dado su origen, prefieren las temperaturas algo elevadas y, por ello, es necesario situar las macetas en zonas bien iluminadas por el sol.

Las macetas donde deberán crecer los pimenteros deben tener, al menos, 30 cm de diámetro y han de contener una mezcla de tierra negra y hojarasca donde, de manera uniforme, se deben esparcir las semillas en Luna vieja y, así, los frutos serán más lozanos. A medida que va creciendo la planta a la hora de regar se debe rociar bien la tierra para que el agua penetre hasta las raíces. Cuando el pimiento tenga unos 15 cm de altura entonces se pueden eliminar los tallos más débiles.

Los antiguos hortelanos capuchinos, a propósito del cultivo de los pimientos, indicaban que «Los pimientos, sembrados a últimos de enero vienen más tempraneros, y deben plantarse en cama caliente de estiércol nuevo, y encima se pone un poco de tierra buena, y entonces se cubren las semillas con estiércol desmenuzado. Si hace frío se tapa con un cañizo o con paja. Los pimientos se plantan a  una cara del surco, a dos palmos y medio de planta y planta»; (El jardinero hortelano, III-8). El pimiento es una hortaliza muy generosa en vitaminas y, como decían los antiguos frailes, es de buena crianza, ya que la ingesta del «pescado, arroz y pimiento, reclaman un vino bien fuerte», es decir, un vino » fellón».

Fray Valentí Serra de Manresa
Religioso capuchino y colaborador de Fray Ramón, el Ermitaño de los Pirineos