Caquis, fruta de otoño

La huerta del Ermitaño

Frutas otoñales

Las naranjas, las castañas, los caquis son frutas de otoño que durante el verano van creciendo, bien protegidas, dentro de su envoltorio. Una vez maduras, cuando las abrimos para acoger y degustar su sabor, percibimos que ya estamos en otoño y que se acerca la fiesta de Todos los Santos …

Cada año, cuando el árbol del caqui ya tiene a punto sus frutos sabrosos, su visión de colores vivos es una maravilla de las huertas conventuales, donde podemos contemplar sus ramas, cargadas de fruta que cogen todas las tonalidades del color naranja y, sin romperse, sostienen unos frutos grandes como manzanas, con una dulzura intensa no comprable a ninguna otra fruta conocida. Su apariencia exterior es la de un tomate, pero con un tono anaranjado y con una pulpa muy dulce y blanda, como si fuera mermelada… Fray Ramón, el ermitaño del Pirineo, se alegra cuando, obsequiosamente, le suben un cesto de caquis hasta la ermita, pues sabe que su ingesta en tiempo otoñal refuerza el sistema inmunológico evitando los resfriados sobretodo si, al mismo tiempo, también se comen simultáneamente naranjas, que son una fruta antioxidante que retrasa el envejecimiento celular.

Fray Valentí Serra de Manresa, archivero de los capuchinos.