El boniato, muy gustoso y digestivo

La huerta del fraile

Artículo publicado en el Diari de Girona (sección El Campo) el sábado 22 de octubre de 2016.

 

El boniato es muy sabroso i digestivo

 

moniato-2

 El boniato es uno de los tubérculos que tiene un cultivo más antiguo en los territorios de América Central. Su tradición se remonta a más de 8.000 años y llegó a Europa en el siglo XVI. Estudios recientes han puesto de manifiesto que el boniato contiene más sodio que la patata y es muy rico en potasio, además de ser una fuente excelente de provitamina A y vitamina E y C. Los boniatos, comidos en tiempo otoñal, ayudan al tránsito intestinal y son muy buenos para el hígado, los ojos y la piel.

El boniato -conocido también como patata de Málaga (lat., Ipomoea batatas y Convulvulus batatas) se adapta muy bien a las tierras ligeras donde hay clima templado y cálido. Cocido a la brasa es muy nutritivo, especialmente en dietas vegetarianas, y además de ayudar a prevenir el estreñimiento también regula el tránsito intestinal. En torno a la fiesta de Todos los Santos es bastante tradicional comerlos cocidos al horno para acompañar las castañas asadas y los panellets. Gastronómicamente, con estos tubérculos se pueden preparar tanto platos dulces como salados.

Los antiguos frailes ofrecieron una buena descripción de las matas del boniato, ya que fue un tubérculo muy apreciado, conocido en las misiones de América, y que cultivaron asiduamente en las huertas conventuales, particularmente las situadas en la zona mediterránea: «Es una planta vivaz de tallo rastrero. Sus hojas son grandes, cordiformes y de color verde obscuro y brillante. Sus flores, campanuladas, violetas o rojizas, no aparecen más que en los climas cálidos y semejan a las de la corregüela o campanilla. Los tubérculos son alargados y redondeados, muy harinosos y algunos reprochan su sabor dulce y aromático. Es una planta de las regiones cálidas que requiere una tierra ligera y enriquecida por los estercolados anteriores. El arranque debe hacerse con tiempo seco y teniendo cuidado de no mutilar los tubérculos» (Propiedades de las plantas, s. f.).

En la tradición gastronómica de los frailes, para las fiestas que coincidían con el tiempo otoñal, en algunos conventos se preparaba una especie de pastel hecho con pasta de boniato: «Harás hervir el boniato con la piel, teniendo mucho cuidado en lavarlos antes para que no tengan tierra. Después de hervirlos, los pelarás y machacarás en un mortero. Tendrás preparada leche hervida y desliarás con la leche la pasta del boniato y le añadirás huevos, mantequilla, canela, pasas y azúcar. Cuando lo tengas todo bien unido, untarás con aceite o lardo una cazuela y lo pondrás al horno para que cueza y, cortado en pedazos, lo puedes servir frío o caliente» (Recetario, s. f.). En el artículo que viene, si Dios quiere, os hablaré de las setas ahora que es tiempo de recogerlas.

 

Fray Valentí Serra de Manresa,

es religioso capuchino y colaborador del Calendario del Ermitaño de los Pirineos

 

16-10-22-diari-de-girona