8 de agosto
Santo Domingo

Vida y milagros

Santo Domingo y Barcelona

 

Sant Domènec 1

Santo Domingo de Guzmán nació entre el año 1172 y 1173 en la población castellana de Caleruega (Ribera del Duero). Estudió teología en Palencia los años 1184 a 1194. Después fue ordenado sacerdote y lo nombraron sub-prior de los canónigos regulares de la catedral de Osma (Soria). El hecho de tener que acompañar D. Diego de Azevedo, obispo de Osma, en un viaje a Roma, al pasar por tierras occitanas, santo Domingo tomó conciencia del peligro que significaba para la Iglesia católica la presencia de los grupos de heréticos de los cátaros y de los albigenses. Esto lo llevó a estructurar en 1207 a Prolhac (Prouille), cerca de Toulouse, un monasterio de monjas y, un tiempo después, en 1215 fundó en Toulouse la Orden de Predicadores, «los dominicos», unos frailes dedicados exclusivamente a la predicación de la Verdad entre el pueblo fiel y que el año 1217 fue confirmada por el papa Honorio III con el título de Ordo Praedicatorum. Domingo de Guzmán murió en Bolonia el 6 de agosto de 1221, y fue canonizado en 1244. Su fiesta litúrgica, durante siglos, se celebró el día 4 de agosto y, junto con la reforma del Concilio Vaticano II, actualmente se celebra el día 8 de agosto.

Los dominicos fundaron, por voluntad de Santo Domingo, un convento en Barcelona el año 1219 y lo dedicaron a la mártir Santa Catalina de Alejandría. En el proceso fundacional colaboró San Ramón de Penyafort, canónigo de la sede de Barcelona que había conocido los dominicos en Bolonia y que ingresó en ella, poco tiempo después, el Miércoles de Ceniza del año 1222, un hecho que causó un gran impacto en la Ciudad Condal.

El famoso folklorista Joan Amades explica, a propósito de la calle barcelonesa de Sant Domènec del Call, que durante la estancia en Barcelona de Santo Domingo allí tuvo «una revelación divina para la que la Virgen le inspiró la devoción del Rosario. El santo tenía una imagen de terracota de la Virgen del Pilar, a la que dio forma y efectividad a la inspiración divina y aunó el rezo del Santo Rosario» (Historias y leyendas I, 634).

En Cataluña, especialmente en las comarcas tortosinas, Santo Domingo fue invocado por los estamentos sencillos como abogado contra las fiebres y dolores, mientras que en Francia Santo Domingo es el patrón de los astrónomos (no en vano fray Ramón, el popular ermitaño del Pirineo y reconocido astrólogo, le profesa una especial devoción y lo tiene como patrón y protector!). Para la fiesta de Santo Domingo había en Cataluña la tradición de bendecir botijos con agua, una tradición que aún hoy pervive en algunos lugares, como en Argentona.

Fray Valentí Serra de Manresa,

es religioso capuchino y colaborador de fray Ramón, el Ermitaño de los Pirineos